Almería

Almería

Durante la época musulmana estuvo dividida en tres barrios: el de la Almedina, el de Rabad-al-Hawd o del Aljibe y el de la Musalla. Esta fue su configuración hasta que en 1522 un terremoto la destruyó en gran parte. En consecuencia, los pobladores cristianos que ya habían iniciado la apropiación simbólica del espacio islámico, la reconstruyeron conforme a las nuevas estrategias de poder.3​ Desapareció el barrio de la Almedina casi por completo y quedaron solo algunas casas alineadas junto a la calle principal, entre ellas el edificio del ayuntamiento y la iglesia de San Juan. Antaño se concentraba en torno a dos vías principales, la calle Real y la de las Tiendas.4

Su expansión de mayor importancia comenzó a principios del siglo XIX con la construcción del Barrio Nuevo, entre la rambla de Alfareros y el camino de Granada, y la repoblación de la Almedina. Más tarde, con el derribo de las murallas y el trazado del Paseo, nace la Almería moderna y comienza la construcción de los ensanches que queda materializada a comienzos del siglo XX en el Plan General de Ensanches.5​ Este contemplaba un anteproyecto de ensanche por levante y tres grandes vías que atravesarían el centro histórico, proyectos que se vieron dos años después refrendados por las nuevas ordenanzas municipales. En la década de los 40, el Plan Prieto Moreno ordenó el futuro ensanche, zonificó el suelo para las actuaciones pertinentes y planteó intervenciones en el centro histórico.6

El resto de la dictadura trajo consigo una etapa de recesión urbanística debido a la desaceleración económica. El Plan General de 1973, además de legalizar la situación anterior, trató de restringir tímidamente la densidad de la edificación y la ocupación del suelo. En 1987 se aprobó el nuevo Plan General de Ordenación Urbana, que trató de ser más respetuoso con el casco histórico. En este sentido, se propusieron rehabilitaciones emblemáticas, entre las que destacan el Paseo Marítimo y la Rambla de Belén. En la actualidad se encuentra aprobada definitivamente la revisión del Plan General de Ordenación Urbana, que contempla normativas para la protección del conjunto histórico.